De ella, la historia conserva poco: su nombre, su boda con el emperador Alejandro Severo en agosto del año 225, a los 16 años, el título de Augusta y su exilio en Libia en 227.
Lo demás es inventado para este ejemplo: su fecha, su hora y su lugar de nacimiento (7 de julio de 209, 17:30, Roma), sus respuestas al cuestionario y los rasgos de su mano. Ninguno de esos datos se conoce.
Lo que no es inventado: la carta está calculada por nuestro motor para ese instante, y los textos están redactados como los de cualquier informe, con los mismos controles.
Para una fecha tan antigua, las posiciones son aproximadas: hasta un cuarto de grado para la Luna.
Para el test de compatibilidad de pareja, la otra persona es su esposo, el emperador Alejandro Severo. De él, la historia sí conserva la fecha y el lugar de nacimiento (1 de octubre de 208, Arca Cesarea), pero no la hora: el informe muestra lo que se calcula cuando falta.